Lección de muchísimo valor

Hoy te voy a contar una historia que te interesa.

Tiene una lección tan importante dentro que no vas a poder olvidar.

A mí se me quedó grabada a fuego en la cabeza.

Así que estate Atento.

 

Esta historia me ocurrió con mi abuelo,
descanse en paz,
hace más de 20 años.

 

Mi abuelo era un tipo alto, delgado 
y que caminaba cojeando 
por un accidente que tuvo con una motosierra 
cuando era joven y casi le deja sin pierna.

 

Él había sido cantero de los de verdad,
de esos que se levantaban 
a las 6 de la mañana 
y para desayunar se tomaban 
un vaso de caña de hierbas 
y un trozo de tocino fresco
con una rebanada de pan de hogaza.

Era un tipo duro de aldea,
con la piel curtida,
y mirada penetrante.
No un hombre blandito y deconstruido 
de los que se promueven ahora.

 

Eso sí.
Tenía una retranca gallega
que te dejaba sentado de una.

 

Sus hijos no habían podido estudiar
y yo era su primer nieto universitario.
Para él era todo un orgullo,
y aunque yo era un chaval
me trataba con mucho respeto.
Yo lo notaba.

 

Una tarde de verano me pidió que le acompañara a dar un paseo.

Quería enseñarme algo.

Fuimos caminando por la carretera de grava,
mientras me contaba una de sus historias,
hasta llegar al cementerio de la parroquia.

Me pidió que entrara y paseamos entre las tumbas de vecinos y familiares.

Cuando llegamos al final, se paró junto a un nicho de granito recién terminado.

Me miró a los ojos fijamente y me dijo:

«Ya he construido mi última casa»

«¿Sabes lo que más me jode ahora?»


(me quedé pensativo mirándolo, y el concluyó)


«Pues tener que amueblarla.»

Me  dio un abrazo y nos fuimos para casa.

PD1: No esperes toda la vida a cumplir tus sueños. Empieza a construirlos ahora.
PD2: Yo no construyo nichos. Hago Proyectos de Viviendas que te hacen vivir mejor y mas años.

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